El sábado 1 de Mayo por fin nos compramos la kombi que por largo tiempo soñamos. Es una hermosa Volkswagen Westfalia del año 69, toda una reliquia. Había de todo por hacerle, mecánica, chapa, electricidad, muebles interiores que habían sido removidos, camas, la lona del techo, etc. Hasta que llegara a nuestras manos nuestro querido vehículo se había desempeñado como repartidora de alfombras en la ciudad de Lima - Perú. De esas refacciones que significaron miles de vueltas por diversos puntos de la ciudad visitando talleres, carpinterías, tapiceros, colchoneros, y demás se encargó Gus casi solo pues con el pequeño Nehuén es imposible dedicarse a esas correrías. Yo he estado ocupando en el tiempo que me deja mi monito, como me gusta llamar a nuestro adorado bebé de casi 16 meses, a enchular el parche que nos tendrá que sustentar si o si la gracia de vivir viajando.
Es así que el carrito poco a poco se está alistando para el viaje que dará inicio si todo sale acorde a lo que queremos, el sábado 12 de Junio. Nos dirigimos rumbo al sur de Argentina, para empezar, haciendo una parada en Buenos Aires para visitar a la familia de Gus que es de allá y para tramitar mi pasaporte que soy de acá. Tristemente con mi pasaporte peruano no tengo la posibilidad de entrar a Centroamérica ni a Mexico sin la visa de turismo y si la idea es viajar, entonces que no sea un papel el que nos lo impida.
Nuestra kombi, que no tiene nombre, al día de hoy ya tiene el motor reparado y afinado, la dirección soldada y reforzada, llantas delanteras nuevas alineadas y balanceadas, y el interior espacioso porque G consiguió cambiar una de las butacas traseras y otro delantero por dos asientos de piloto y copiloto. El sistema de levantado del techo ya tuvo su mantenimiento, Gus ha rellenado algunos paneles interiores con fibra de vidrio para aislarnos del frío y todavía faltan unos cuántos más. Además ha protegido las partes que son de madera con barniz y hecho cambiar y poner gebes en las puertas. La semana pasada nos entregaron los colchones de espuma tanto de la camita de abajo que será de Nehuén, como de la plegable de arriba donde dormiremos nosotros. Hoy se le instalaron la mesa plegable, el mueble de la cocinita y un cuadrado que servirá de asiento y para guardar los juguetes del gordito.
Faltan ya pocas cosas por hacer. La lona del techo mañana. Las cortinas aún las tenemos que conseguir. Un poco de pintura en la parte de adelante. Y en poco más de una semana, luego de tres meses en Lima con mi familia llegará la hora del adiós.
Ojalá Nehuén se adapte al ritmo viajero. Ojalá mi familia no quede muy triste cuando nos vayamos de aquí, aunque supongo que eso es inevitable. Ojalá podamos trabajar en el camino y llegar a tiempo para mi turno del 11 de Agosto en los registros civiles de buenos aires. Ojalá no nos congelemos en cruzando los andes en pleno invierno. Oj-Alá = Quiera Dios.
1 comentario:
Felicitaciones por la creacion de este blog!!! LOs acompanharemos en su expedicion! Suerte chicos! Nicole
Publicar un comentario