domingo, 20 de junio de 2010

Reportando desde Nazca

Para ser un lugar mundialmente conocido por albergar uno de los grandes misterios de la humanidad y una de las mas impresionantes de sus creaciones, el pueblo de Nazca es una verdadera cochinada. Turistas de todo el planeta vienen a sobrevolar y ver en persona estas gigantescas figuras en la pampa, lineas que han podido mantener su magnetismo a pesar de la Panamericana Sur que les pasa por encima y las decenas de huellas de camiones que por evitar pagar peajes las marcaron irremediablemente. Nazca es uno mas de los pueblos turisticos peruanos que han sido completamente descuidados por los que lo deberían cuidar. Gus dice que deberían fusilar al alcalde, yo creo que lamentablemente el hacer todo a la champa está en nuestra naturaleza y supongo que es parte de nuestra identidad. Qué más se puede pensar si a los que se podrían beneficiar con todo el turismo que atrae el lugar les importa un bledo? Los turistas vienen, sobrevuelan las lineas, se quedan una noche y se van al siguiente destino porque no hay nada mas que hacer en este lugar que encima es feo. La única calle actualmente asfaltada es la del boulevard, donde nosotros estamos exponiendo nuestros trabajos en este momento. Las otras calles parecen haber sido reventadas con dinamita. No hay servicios ni bares interesantes y la estética del pueblo no difiere mucho de la de chincha. A pesar de todo esto, nosotros la estamos pasando muy bien.

Llegando a Nazca contactamos a nuestro amigo el Oso, un artesano peruano de la vieja guardia que trabaja los veranos en la playa donde Gus y yo nos conocimos. Él ha formado una asociación de artesanos en Nazca para que puedan exponer tranquilos en el boulevard. Nos ubicó un poco y enseguida nos pusimos a trabajar. Es divertido como la gente que pasa alucina con la combi, sobretodo cuando ven el techo levantado.

Ayer viví uno de los episodios mas surreales. Estaba junto al parche tejiendo una pulsera cuando veo que un par de chinos (yo pensaba que eran japoneses) me están filmando con una camarasa de televisión. Nehuén, plácido, durmiendo en su cochecito. La camioneta está parqueada justo atrás de nuestra mesa (que compartimos con Sergio, nuestro amigo colombiano que ahora es parte de la tripulación y que está durmiendo en el suelo de la combi) y el chino que no lleva la camara me pregunta fascinado si es que vivimos en ella, a lo que respondo que sí, que es nuestra casa. El chino se emociona aún más y me sigue preguntando que adonde vamos, de donde venimos, todo en un inglés muy achinado y dificil de entender. Total, yo le sigo la corriente porque me parece todo muy chistoso y le pregunto que si esto es para ellos o para la tele. Y me viene conque vamos a salir en el travel channel chino! Luego agarra dos collarcitos de tagua y me pregunta el precio. Le digo que treinta por los dos y me termina dando un billete de cincuenta pronunciando las mágicas palabras "keep the change" ("quédate con el cambio"). Ayer y hoy los chinos siguieron haciendo tomas y tomando fotografías de nosotros, de la combi, de nuestros trabajos, de nehuén con el polo de messi y le dicen a Gus que además van a hacer un reportaje de dos páginas en una revista sobre nosotros! Así que parece que tendremos nuestros quince minutos en China. Es loco pensar que muchos chinitos van enterarse de una partecita de nuestras vidas mientras toman su sopa con palitos al otro lado del mundo. Sólo espero poder verme con doblaje en chino, supuestamente todo esto se va a poder ver en internet.


El Crew!


La tienda ambulante


Dana y Nehuén


Nosotros dos


Con nuestro parce Sergio en el mirador


La preciosa desde arriba


Nota: Haciendo click en las fotos se pueden ver mas grandes.

Creo que nos vamos a quedar hasta el martes por acá. Nos espera Arequipa!

jueves, 17 de junio de 2010

La Huacachina







Huacachina es un Oasis en pleno desierto de Ica, cinco horas al Sur de la ciudad de Lima. Estando acá no puedo dejar de imaginar lo que debe haber sido para Irma, mi abuela, nacer, crecer y pasar su infancia y adolescencia en este lugar que parece salido de un cuento de las mil y una noches. Cómo habrá sido vivir esos tiempos, cuando nadie creía que la laguna algún día se empezaría a secar porque en ese entonces no se pensaba en que los recursos naturales eran finitos. No puedo dejar de imaginar cual sería la casa en la que creció junto a sus papás y seis hermanos, y cómo sería de apacible la vida en un lugar como este. Sin electricidad, sin turistas, ni hoteles, ni bares, ni restaurantes. Sin cumbia ni reguetón como música de fondo. Sin dunas llenas de bolsas de plástico. Con la laguna limpia y profunda. Sin gringos mirándonos a todos como si fueramos muy interesantes y a la vez incomprensibles. A veces pienso que nací en la época equivocada porque siento nostalgia por los tiempos que no viví. Me hubiera gustado vivir la época más limpia e inocente de la humanidad, cuando el futuro era todavía un lugar lleno de esperanzas.

En fin, el lugar sigue manteniendo de todas formas una belleza impactante, un clima de desierto delicioso, caluroso en el día y frío de noche para acurrucarse debajo de las sábanas y soñar con con Irma y sus hermanas tomando un baño refrescante en la laguna, jugando en las dunas y vistiendo sus más lindos atuendos para ir a pasear por la ciudad.

En Huacachina seguimos con los encuentros gratos. Nos topamos con Sergio, un querido parcero colombiano con el que ya habíamos compartido en la temporada de verano en montañita. Parece que nos va a acompañar a Nazca, así que la combi ya tendrá su primer invitado. Eso será mañana, porque hoy la combi tiene que estar en su enésimo taller mecánico, donde le van a arreglar una pérdida de aceite que viene arrastrando desde Lima. A pesar de que no se vende nada, me encanta Huacachina.

Vamo pa' chincha familia!

Inicialmente teníamos pensado ir de Lima a Ica de un tirón y pasar la noche en Huacachina. Sin embargo el Lunes de la partida terminar de alistar todo nos tomó más tiempo de lo esperado y terminamos dejando la ciudad recién a las 3 de la tarde. La despedida fue triste, pero una vez andando pude por fin sentir la emoción de estar de viaje. Los días previos habían sido tan agitados que las correrías por organizar nuestras cosas no me habían permitido sentirme así. Llenamos el tanque y nos fuimos hacia el Sur. Lo único que interrumpía cada tanto el recorrido eran los múltiples controles policiales que por alguna rázon siempre nos tocaron a nosotros, pero sin problemas gracias a tener todos los papeles en regla. Ya sabemos que si algún día queremos huir de la ley, nuestra querida combi no nos va a poder acompañar. Nehuén quedó privado antes de los cinco minutos de haber salido y arrullado por el motor su siesta llegó al tiempo récord de más de tres horas. La noche nos agarró llegando a Cañete y por eso decidimos quedarnos en el tranquilo pueblo de El Carmen en Chincha. Nehuén estaba ya despierto hace un rato y desesperado por llegar. Quedamos totalmente atolondrados luego de una pasadita por Chincha para comprar leche en polvo y café. Yo ya había conocido Chincha antes, Gus y yo nos conocimos trabajando en un balneario cercano, pero tengo que decir que el absoluto caos con el que nos encontramos en la avenida principal realmente me atarantó. Las veredas llenas de personas, luces, comercios y bulla. Mucha gente también iba caminando por la pista y la cruzaba como sea. Por supuesto estaban los infatables taxis y mototaxis manejando en cualquier dirección y tocando el claxón constantemente. El escenario era apocalíptico. Hicimos lo posible por salir rápido de allí y llegar al Carmen donde reina la paz.

Apenas estacionamos frente a la municipalidad, bajé a Nehuén para jugar en el parque mientras Gus se quedó en la combi cerrando las cortinas. No habrán pasado ni diez minutos de llegados cuando de la nada se vino a encontrar con nuestro viejo amigo Milton, el médico que atendía la posta en la playa donde trabajamos ese verano que nos conocimos. Qué extraño se siente cuando parece que la vida fuera un guión donde ya todo está escrito. Venirnos a encontrar tan rápido con Milton fue gratamente desconcertante. Milton nos llevó a su casa donde estaba su mamá Marita que nos invitó un delicioso plato de pejerreyes fritos con yuca y ensalada. Para nuestra buena suerte ese mismo día se le había ocurrido hacer torta de zanahoria que nos comimos calientita, acompañada de una taza de manzanilla.

Unas horas después caímos los tres rendidos para pasar nuestra primera noche en la comodidad de la combi. A la mañana siguiente esta gente linda y generosa nos despertó con una jarra de jugo de papaya con naranja, panes y tamales. Existe un desayuno más delicioso que ese? Lo completamos con dos tazas de café y una mamadera llena de leche y kiwigen para Nehuén. Después del desayuno Nehuén se puso a jugar fútbol por las calles del Carmen, hizo dos amigas nuevas y ordenamos nuestra casita móvil para poder arrancar antes del mediodía a nuestro próximo destino: el oasis de Huacachina, la tierra de mi abuela, en Ica.





domingo, 13 de junio de 2010

Ahora sí, todo listo. Mañana nos vamos. Fue un día de terribles correrías, pegar la goma al techo con terocal fue lo peor que hice en mi vida. Con decir que nos "puso" es suficiente. Terminamos embarrados en esa porquería. Y luego ordenar todas nuestras pilchas que no son pocas, colocarlas dentro de la combi de manera que el espacio sea aprovechado de la mejor manera... en fin, estamos hechos leña. Y la combi ha quedado linda. Ahora cruzar los dedos y arrancar.

jueves, 10 de junio de 2010

Revivió

Los mecánicos la hicieron funcionar y Gus la llevó inmediatamente a la zona de carburadores recomendada donde le cambiaron todas las partes que estaban fallando. La gracia nos costó poco mas de cien soles pero la carcochita (estoy comenzando a pensar que ese podría ser su nombre) camina. Es así que el día de la partida se ha fijado para el domingo 13 de Junio, dentro de tres días. Todavía falta mucho por hacer, tantos detalles que me abrumo al recordarlos. Me da tanta pena tener que decir adiós...

Cruzando los dedos

A sólo dos días de nuestra supuesta partida, la kombi ha caído en coma. No enciende. Desde hace algunos días ya estuvo dando unos saltitos extraños que suponíamos eran fallas del carburador. Un mecánico la vio ayer y la dejó ir diciendo que en realidad habría que cambiarle todo el carburador (400 soles) pero que no era urgente y que como la había dejado ya estaba lista para andar. Luego, llegando a chorrillos siguió dando saltitos. Otro mecánico la vio ahí y le dijo a Gus que lo que había que hacer era cambiarle las placas al carburador y que eso sería mucho mas barato. Le indicó un lugar especial donde hacerlo en la Av. Iquitos, pero a duras penas la combi pudo subir la Armendáriz para llegar a casa. Hoy, que la quería llevar a la Av Iquitos, ya no prendió. Gus tuvo que llamar al primer mecánico porque queda más cerca y hace servicio a domicilio pero tampoco la pudieron hacer arrancar. Le sacaron las bujías y se las llevaron al taller para intentar revivir la carcochita... se nos acaba el tiempo y la plata.

jueves, 3 de junio de 2010

En Lima

El sábado 1 de Mayo por fin nos compramos la kombi que por largo tiempo soñamos. Es una hermosa Volkswagen Westfalia del año 69, toda una reliquia. Había de todo por hacerle, mecánica, chapa, electricidad, muebles interiores que habían sido removidos, camas, la lona del techo, etc. Hasta que llegara a nuestras manos nuestro querido vehículo se había desempeñado como repartidora de alfombras en la ciudad de Lima - Perú. De esas refacciones que significaron miles de vueltas por diversos puntos de la ciudad visitando talleres, carpinterías, tapiceros, colchoneros, y demás se encargó Gus casi solo pues con el pequeño Nehuén es imposible dedicarse a esas correrías. Yo he estado ocupando en el tiempo que me deja mi monito, como me gusta llamar a nuestro adorado bebé de casi 16 meses, a enchular el parche que nos tendrá que sustentar si o si la gracia de vivir viajando.

Es así que el carrito poco a poco se está alistando para el viaje que dará inicio si todo sale acorde a lo que queremos, el sábado 12 de Junio. Nos dirigimos rumbo al sur de Argentina, para empezar, haciendo una parada en Buenos Aires para visitar a la familia de Gus que es de allá y para tramitar mi pasaporte que soy de acá. Tristemente con mi pasaporte peruano no tengo la posibilidad de entrar a Centroamérica ni a Mexico sin la visa de turismo y si la idea es viajar, entonces que no sea un papel el que nos lo impida.

Nuestra kombi, que no tiene nombre, al día de hoy ya tiene el motor reparado y afinado, la dirección soldada y reforzada, llantas delanteras nuevas alineadas y balanceadas, y el interior espacioso porque G consiguió cambiar una de las butacas traseras y otro delantero por dos asientos de piloto y copiloto. El sistema de levantado del techo ya tuvo su mantenimiento, Gus ha rellenado algunos paneles interiores con fibra de vidrio para aislarnos del frío y todavía faltan unos cuántos más. Además ha protegido las partes que son de madera con barniz y hecho cambiar y poner gebes en las puertas. La semana pasada nos entregaron los colchones de espuma tanto de la camita de abajo que será de Nehuén, como de la plegable de arriba donde dormiremos nosotros. Hoy se le instalaron la mesa plegable, el mueble de la cocinita y un cuadrado que servirá de asiento y para guardar los juguetes del gordito.

Faltan ya pocas cosas por hacer. La lona del techo mañana. Las cortinas aún las tenemos que conseguir. Un poco de pintura en la parte de adelante. Y en poco más de una semana, luego de tres meses en Lima con mi familia llegará la hora del adiós.

Ojalá Nehuén se adapte al ritmo viajero. Ojalá mi familia no quede muy triste cuando nos vayamos de aquí, aunque supongo que eso es inevitable. Ojalá podamos trabajar en el camino y llegar a tiempo para mi turno del 11 de Agosto en los registros civiles de buenos aires. Ojalá no nos congelemos en cruzando los andes en pleno invierno. Oj-Alá = Quiera Dios.