jueves, 25 de agosto de 2011

Partimos de Buenos Aires con la Kombi remodelada

Como dos meses y medio pasaron, y nuestra salida fue dilatándose continuamente por el proyecto que emprendió Gus de remodelar el interior de la Kombi completamente. Se propuso hacerlo él mismo, contando con la valiosa ayuda de un nuevo amigo carpintero, Emiliano, que le prestó las herramientas y compartió con él generosamente su taller y sus conocimientos. Además estaba armado con un plano bajado de internet al que le hizo leves modificaciones porque sino nos quedaba un mueble demasiado grande y una cama muy pequeña.



El resultado ha sido sorprendente, nuestra casita sobre ruedas ha quedado comodísima y pensando ya no en tres sino en cuatro tripulantes, Gus se encargó de crear los espacios necesarios para que podamos guardar nuestras cosas de la mejor manera posible, aprovechando el lugar al máximo. Ahora tenemos mas espacio, menos desparrame de ropa y materiales por todas partes y quedó mucho mas lindo de lo que jamás hubiera imaginado que pudiera quedar, considerando que Gus tenía cero experiencia en carpintería.

Acá algunas imágenes del proceso:









Listo para partir!




Ahora estamos en nuestra primera parada, Rosario, que ya se ha convertido en una tradición como punto de entrada y salida de Buenos Aires, donde siempre nos recibe nuestro gran amigo Eugenio con los brazos abiertos. Andamos apurados pues la panza crece imparable y ya falta poco para que el esperado hermanito de Nehuén nazca. Si todo sale bien, y tengo fe de que así será, será un bebé Salteño pues pensamos ir a esperarlo al hermoso pueblito de Cafayate, para después continuar con nuestro periplo hacia el norte, lo mas que se pueda.

Nada en este viaje sería posible sin el apoyo y la ayuda incondicional que recibimos de nuestras familias, amigos y desconocidos que se transforman en amigos. Por eso estaremos siempre en deuda con todos ustedes y les dedicamos todos nuestros logros! La satisfacción de lograr una meta creo que es algo que nos mueve a todas las personas y no puedo explicar el orgullo que siento de lo que ha logrado Gus a punta de empeño y fuerza de voluntad. Realmente la lección es que uno puede lograr todo lo que se propone si está abierto a las oportunidades, sabe recibir ayuda humildemente y pone todo de su parte.

sábado, 21 de mayo de 2011

Logramos volver a Buenos Aires



Nos tomó casi tres meses bajar de Buenos Aires hasta la puntita del país. El regreso fue todo lo contrario. Una vez que el motor fue puesto definitivamente en marcha por el entrañable mecánico Polo, dos semanas después de nuestro fallido intento de fuga de Río Gallegos, salimos volando sin mirar atrás y parando solamente para ir al baño, comer, dormir, y ponerle gasolina (nafta) a la kombi. Por suerte el único contratiempo que tuvimos fue que por una serie de protestas y paros que desde hace tiempo vienen haciendo los trabajadores de YPF en todo el país, en Comodoro Rivadavia, casi a mitad de camino, nos tomó más de tres horas lograr llenar el tanque luego de recorrer todas las estaciones de servicio a las que ya no les quedaba más gasolina, y encontrar la última que quedaba cargando con una cola de autos de cinco cuadras. No teníamos ganas de quedarnos más tiempo de lo estrictamente necesario en una ciudad tan fea como esa, pero hasta que no estuvimos con el surtidor enchufado, dudamos de llegar a tiempo y nos imaginábamos después de toda la espera siendo rebotados porque se había agotado todo lo que quedaba. Hasta ahora no entiendo muy bien porqué todos estaban tan desesperados por llenar sus tanques si al día siguiente era domingo y en una ciudad relativamente pequeña tampoco es una tragedia no tener el auto por uno o dos días, pero bueno, sus razones tendrían. Fue así que seis días después de salir de "Vientolandia", como Gus apodó a Río Gallegos, y haciendo en promedio 400km diarios (como 8 horas de manejo para nuestra tortuguita) llegamos exhaustos, hambrientos, y bastante sucios, a la casa en la que Gus creció y donde nadie esperaba vernos llegar tan rápido.

Ahora que lo pienso fue bastante estúpido exigirle tanto a un motor que recién se estaba asentando, luego de tan crítica operación. Pero gracias a dios La Verdolaga se portó como la guerrera que es y ahora sí confío en que ha quedado como nueva. A Polo lo tenemos parado en un pedestal, para nosotros es un genio (a pesar de su mal genio) ya que sin él no sé qué hubiera sido de nuestra casita rodante. Antes de tener la kombi tenía la absurda idea de que estos motores eran simples de arreglar. Tal vez porque relaciono equivocadamente lo antiguo con la simpleza y lo nuevo y tecnológico con la complicación. Pero lo cierto es que estos vehículos requieren de personas muy conocedoras y especializadas para poder arreglarlos bien. La experiencia lo es todo al reconstruir un motor de estos, sacar de oído el problema que tiene, encontrarle la vuelta a una pieza gastada, ajustar cada tuerca. Gus estuvo permanentemente en el proceso y lo bueno es que pudo aprender muchas cosas, al menos como para poder identificar mejor los problemas futuros que podríamos tener.





Mientras tanto, Bebé ha comenzado a darme sus pataditas dulces y la forma de mi cuerpo ha vuelto a ser redonda y llenita. Me pregunto quién será este ser que ahora habita en mi, se nutre de mi, y al que amo y cuido tanto sin siquiera conocer. A su hermano mayor lo veo también listo para serlo. No exagero cuando digo que lo veo responsable, cuidadoso y generoso a pesar de su corta edad. Eso me da confianza de que va a ser un buen hermano y que los celos, aunque naturales, no van a ser los sentimientos que predominen en él.

Buenos Aires esta vez lo vi con otros ojos, probablemente porque esta vez no vinimos luego de estar ni en playas tropicales, ni de perdernos por las montañas, sino después de una tediosa espera en lugares fríos y con poco qué hacer. Lo cual confirma que todo es cuestión de percepción en esta vida, o como dijo A. Einstein, relativo. Así que he decidido esta vez disfrutar totalmente de ella, así sea una ciudad. Porque, y eso siempre lo supe, para ser ciudad, es de las mejores que conozco (lo siento Lima, pero acá no estoy a punto de ser atropellada 35 veces cuando voy con mi hijo al parque y cuando llego, encuentro mamás, abuelos y tíos cuidando de los niños y no celosas niñeras de uniforme blanco).

No sabemos cuánto nos quedaremos. No sabemos dónde nacerá Bebé. Sabemos hacia donde queremos ir, pero no sabemos cuándo. Tratamos de no hacer planes por ahora, al menos mientras nuestro plan sea juntar dinero para poder decidir. Y porque ya hemos aprendido que los planes a largo plazo están constantemente sujetos a cambios.

domingo, 1 de mayo de 2011

Feliz aniversario Verdolaga!

































El 1ero de Mayo del año pasado, nos compramos nuestra máquina de viajar a la que recién en Rosario le dimos su nombre. Por lo verde y por una canción de uno de nuestros artistas favoritos, ManuChao, le pusimos La Verdolaga.



Hace poco Gus descubrió que Verdolaga es una planta, un laxante natural, lo cual ya no me causó tanta gracia pero ni es momento de cambiarle el nombre porque a la hora de su aniversario tiene que tener uno, y como no se nos ha ocurrido otro mejor, este será. Se portó muy bien hasta su decadencia en El Calafate, y ahora estamos atorados en Río Gallegos porque cuando estábamos saliendo antes de ayer, a mitad de camino hacia el siguiente pueblo (Piedra Buena) nos dejó botados en la ruta. Gracias a la buena voluntad de los desconocidos volvimos remolcados en varios tramos por varios vehículos y finalmente nos dejaron a la medianoche en la puerta de la casa de la amiga que nos está hospedando, Maria José. Luego nos enteramos que el mecánico del Calafate había sido muy ineficiente y que por su culpa nos pasó todo esto pero como no vamos a regresar hasta allá para pegarle, nos contentaremos con mandarle insultos telepáticos. Por suerte la cosa no es tan grave como sonaba cuando no quiso seguir avanzando, y parece que podremos retomar nuestro camino el Martes.

Si bien cuando pasan estas cosas nos provoca dejarla botada con todo lo que lleva dentro y seguir a pie o en bicicleta, le estamos muy agradecidos porque podemos seguir viajando y tener ciertas comodidades, que teniendo un niño se aprecian mucho.

En Buenos Aires tuvo un cambio de look y rejuveneció muchísimos años. Pero no lo hicimos por estética sino porque la chapa tenía tanta masilla que se estaba cayendo a pedazos la pintura, y así oxidándose la chapa. Como íbamos a bajar por la costa no quedó mas remedio que hacerle ese trabajo porque el salitre nos iba a destrozar la chapa de todas maneras. La Verdolaga ya tiene 42 años y esperemos que siga andando muchísimos más. Ojalá la puedan usar nuestros nietos para viajar por el mundo!

sábado, 23 de abril de 2011

Se hizo largo en El Calafate

Hace exactamente un mes y nueve días que estamos en El Calafate, un lugar en donde no pensábamos pasar mas de una semana para seguir nuestro rumbo hacia la zona de la cordillera patagónica. Pero una vez más, por cuestiones del destino, nuestros planes no se pudieron concretar y acá seguimos. Resulta que la combi, como Kirchner, se nos vino a morir justamente en este lugar distante y remoto.

Dejamos Río Gallegos un poco hastiados del tedio que nos produjo esa ciudad sin encanto. Tuvimos que quedarnos varios días para que a Nehuén se le pase un resfrío que traía de Tierra del Fuego y que amaine un poco el frío que por esos días se había puesto demasiado crudo como para dormir con un niño con tos y mocos en la combi. En el camino hacia El Calafate la combi había recalentado y tenía problemas para acelerar, así que lento pero seguro, y como era todo de bajada, logramos llegar al pueblo sin mayores contratiempos. Al día siguiente, a primera hora fuimos en búsqueda del algún mecánico que la pueda revisar. Encontramos a un viejito mecánico que nos aseguró que el problema era el platino y una vez que lo reguló, la combi volvió a su andar acostumbrado. Estuvimos varios días yendo y viniendo en El Calafate, trabajando el la feria de artesanos, donde nos habían dado una semana, y durmiendo en un estacionamiento para autos de alquiler bastante lindo, afuera de un grifo (estación de servicio). Así que luego de unos días decidimos que ya era hora de ir a conocer el gran atractivo del lugar y nuestra razón de estar allí: el glaciar Perito Moreno. Apesar de la mala noche que pasamos por el mal tiempo que nos agarró en la puerta del parque nacional, el paseo fue algo inolvidable y espectacular, difícil de resumir en palabras. Mientras te vas acercando al glaciar todo comienza a parecer irreal de lo imponente y majestuoso que es. Las imágenes bastan para describir nuestra experiencia:












La naturaleza crea maravillas inimaginables, y no entiendemos porqué al ser humano no le basta y constantemente busca superalas, en ese afán del ego que sólo destruye para crear un mundo cada vez más tóxico y artificial. Nehuén en todo momento se refería al glaciar como "hielo grande" y quedó tan impactado que hasta entre sueños le escuché decir esas palabras. Contentos con tamaña experiencia y agotados de recorrer el parque durante horas para ver desde todos los ángulos como el hielo se desprendía y caía al agua con el estruendo de fuegos artificiales, emprendimos la vuelta al Calafate para seguir con unos días más de feria. Pero en el camino el motor hizo un sonido horrible e inmediatamente supimos que algo feo había pasado. La combi comenzó a andar muy lenta, se apagó y no volvió a arrancar más. Al par de minutos un auto se frenó al lado, repleto de viejitos que preocupadísimos con nuestra situación ofrecieron su ayuda pero no era mucho lo que podían hacer por nosotros. Pararon a una camioneta que no nos quiso remolcar pero que se comprometió a enviarnos una grúa apenas llegaran al Calafate. La grúa nunca llegó y esa noche dormimos en la ruta. Al día siguiente, apenas escuchamos los primeros autos pasar, Gus salió a frenar alguna camioneta que nos pueda remolcar hasta el pueblo, apenas estábamos a 30 km. Felizmente la primera que frenó nos llevó y sin mayores problemas nos dejó en una zona de talleres mecánicos. Encontrar un mecánico dispuesto a ayudarnos y que no tuviera demasiada "vibra" de estafador nos costó muchísimo. La misión nos llevó todo el día recorriendo Calafate, que es mil veces más grande de lo que uno puede percibir a primera vista. Al día siguiente, a última hora encontramos a uno medianamente decente y dejamos la combi para hacer el diagnóstico de la fatalidad: se habían fundido varias partes del motor, y la única alternativa aparentemente era enviar el motor entero a un rectificador de volkswagen en buenos aires por encomienda. Además del tiempo, el trabajo nos saldría como mínimo 6000 pesos, sin contar los repuestos. Creo que llegamos otra vez a ese punto en el que como las cosas no pueden ser peores, nuestra única salida para mantener la cordura fue comenzar a reírnos de la situación. Por un momento envidié sanamente a mi hijo que seguía sus juegos en el taller del mecánico como si todo anduviera de maravillas, ajeno a todo tipo de contratiempos. Ahora además de todo teníamos un problema habitacional: había que encontrar urgente un lugar donde vivir durante mínimo un mes, y que no nos descalabre tanto el presupuesto. Por suerte y para nuestro alivio, esa misma noche nos enteramos que Mauricio, un colega de la feria, y su mujer, se habían apiadado de nuestra situación y nos invitaban a su pequeña casa a compartir con ellos la vida hasta que nuestros problemas estuvieran solucionados.





Para hacerla corta, al final no hubo que hacer la movida de la encomienda porque gracias al Universo otra chica que tenía una combi en el mismo taller en una situación igual de crítica a la nuestra, consiguió el contacto de un viejito experto en VW viejos en Río Gallegos y fue con él que terminamos haciendo el trabajo. Igualmente la cosa se extendió muchísimo porque repuestos que tenían que venir de Baires demoraron en llegar más de lo acordado, luego hubo que esperar otros que no vinieron, y entre idas y venidas este es el tiempo que finalmente nos terminamos quedando aquí. Gracias a Mauricio y a Verónica, que nos dieron un cálido refugio, no morimos de frío ni de depresión, y a pesar de que es difícil convivir en un lugar tan estrecho, y con dos niños, creo que lo llevamos bastante bien y estamos saliendo habiendo aprendido una tonelada de cosas. Una vez más dentro de lo malo que nos pasó, hicimos el ejercicio de reconocer lo bueno que sacamos de esta experiencia:

☀ Felizmente nos pasó a 30 Km del Calafate y no en un camino de tierra que pensábamos hacer para salir nuevamente a la costa. Creo que en ese caso hubiéramos tenido que abandonar nuestro hogarcito rodante y seguir a dedo.
☀ Felizmente nos pasó después de la temporada, con plata en el bolsillo, y no antes.
☀ Por suerte en el Calafate aún podíamos seguir trabajando, otros pueblos no son tan turísticos.
☀ El clima mejoró durante un par de semanas y dejó de estar tan gélido. Ahora que nos estamos yendo está comenzando a enfriar seriamente.
☀ Tuvimos mucha suerte de tener un amigo que tiene una tienda de repuestos en Buenos Aires (el buen Roberto), lo que nos facilitó la tarea de conseguir repuestos enormemente. Además de tener una familia amorosa allá que hace hasta lo imposible por ayudarnos cada vez que tenemos problemas.
☀ Gus aprendió una nueva táctica para vender nuestras artesanías en centros urbanos abordando a las chicas que trabajan en los locales, y eso nos da una tranquilidad enorme al emprender la vuelta totalmente fuera de temporada porque encontramos un nicho del mercado nada explotado y que puede funcionar en todas partes.
☀ Vimos muchas películas e hicimos pizzas en la casa de los chicos.
☀ La combi se irá totalmente rejuvenecida ya que las partes caducadas han sido hechas a nuevo así que esperemos que no le vuelva a pasar algo tan desastroso jamás de los jamases.
☀ Ejercitamos (mucho) la paciencia, cosa que nunca está demás.

Lo malo es que como nos ganó la temporada no iremos a la zona del Bolsón y de los siete lagos que la verdad, era la que más me entusiasmaba de todo el viaje. Pero como siempre, vivamos donde vivamos, regresaremos por la familia que nos espera a Argentina, así habrá oportunidad de conocer esos lugares que deben ser alucinantes. Y por lo pronto, tenemos los lugares mas remotos cubiertos.

Lo más lindo es que nos agarró el Otoño con sus hermosos colores y Nehuén, que normalmente se la pasa mas entre los grandes, tuvo en Lauti (Lautaro) un amigo con quien compartir, jugar (y pelear) las 24 horas del día.








La mejor noticia del mundo la dejé para el final: un integrante más se sumó a la tripulación y lo que venimos soñando hace mucho se hizo realidad: Nehuén será hermano mayor en Octubre.

sábado, 5 de marzo de 2011

Llegamos a Tierra del Fuego

Después de nueve meses de viaje y aproximadamente 12000 kilómetros recorridos, podemos decir que llegamos a la meta: Ushuaia en la isla de Tierra del Fuego. Sin embargo, como leí en un cartel de la ciudad, este es "El fin del mundo, el comienzo de todo" y lo tomamos como nuestro punto de partida para concretar nuestro gran sueño: llegar, por tierra y atravesando los pueblos de nuestra querida América Latina, de aquí hasta México.

Son muchas las historias y las personas que hemos tenido el honor de conocer y reencontrar desde que partimos hace un poco mas de dos meses de Buenos Aires:

Los hermosos chicos de Santa Clara, que trabajan en el negocio familiar en conjunto y nos enseñaron que realmente no es necesario que el lugar que finalmente elijamos para vivir sea un paraíso tropical, porque si tenemos la suerte de tener un grupo de gente así cerca nuestro, la belleza del paisaje se vuelve secundaria.

Santa Clara








Los chicos que encontramos en Cueva del Tigre cerca de Necochea y el reencuentro de Gus con su viejo amigo Nico, su estilo alternativo de vida, acampando como si no existiera el tiempo en una de las playas mas lindas que vimos del litoral argentino.

Cueva del Tigre







Los combinautas en Las Grutas que con entusiasmo y gran solidaridad se tiraron abajo de la combi a examinar el motor que hacía un ruidito medio extraño y a enseñarle a Gus con toda la paciencia cómo arreglarlo. Ahí también encontramos a unos chicos artesanos que habíamos conocido brevemente en Montañita el año pasado e hicimos un hermoso viaje con ellos por la península Valdés y realmente me sentí privilegiada de poder conocer lugares tan remotos para mi, salidos de los libros de la escuela.












También vivimos caminos coloridos, paisajes alucinantes y lugares donde los animales en su hábitat siguen su curso tranquilamente, indiferentes a la presencia del hombre. Nehuén caminó al lado de pinguinos en la colonia mas grande de pinguinos de magallanes en Argentina en Punta Tombo y vio de cerca jaurías de lobos marinos, y pensé que a pesar de que tal vez él no vaya a recordar todas estas experiencias, en algún lugar de su subconsciente éstas tendrán que nutrir su espíritu y su crecimiento mejor que si solamente los viera por la televisión o encerrados en algún zoologico.
















La cosa se fue poniendo mas fría conforme íbamos descendiendo en el mapa, y llegando a Río Gallegos nos sentíamos mas en pleno invierno que al final del verano. Ahora en Tierra del Fuego el clima recrudece cada tanto, aunque de vez en cuando nos bendice el sol con sus rayos y nos calienta los huesos cuando sale. Ushuaia es hermoso y nos quedamos una semana como turistas visitando museos y paseando por la ciudad. Finalmente dormimos una noche en el parque nacional, donde solían vivir los indígenas Yagana, los mas australes del continente. El lugar es mágico y no podíamos dejar de asombrarnos de como estos humanos cazadores y recolectores vivieron en estas condiciones tan crudas sin vestimenta, hasta que llegó el hombre occidental, que al quererlos "domesticar", les puso ropa. Esto causó que se comenzaran a morir de infecciones y fiebres porque como la ropa no queda seca después de la lluvia, la ropa mojada los enfermó y se redujo su población significativamente, lo que llevó al final a su (evitable) extinción. Y pensé en que tal vez esa sea meta del hombre occidental, homogeneizarnos a todos con esta cultura global para poder dominarnos mejor o tal vez solo sean mis paranoias de siempre sobre el sistema.































El pueblito de Tolhuin y su panadería famosa nos permitió trabajar lo suficiente como para recuperar la enorme suma que nos costó ponerle amortiguadores nuevos a la combi ya que el camino chileno, hecho de tierra y piedras nos los reventó. Resulta que por alguna razón política que yo aún no logro comprender, 200km de Chile se encuentran entre la provincia de Santa Cruz y la isla de Tierra del Fuego. Lo que quiere decir que tuvimos que hacer cuatro veces migraciones y cuatro veces aduana con la combi. Lo que quiere decir que tuvimos que dejar todas nuestras semillas y nuestros trabajos con semillas y plumas porque los chilenos son muy estrictos en lo que concierne entrar estos materiales en su territorio, así se trate de solo un pedazo en una isla. "Al pedo" como diría Gus, lo único que para mi consiguen es incomodar y hacer perder el tiempo a cientos de personas por día que lo único que quieren es simple: pasear y conocer. Y para volver lo mismo, más trámites, más tiempo perdido y otra vez el camino fatal de los chilenos, que como no ganan nada haciéndolo, prescindieron de asfaltar su parte del camino.

Próximo destino: El Calafate, desde donde podremos ir a saludar al seguramente imponentísimo PARI-AIKE, mejor conocido como el Perito Moreno.