
El resultado ha sido sorprendente, nuestra casita sobre ruedas ha quedado comodísima y pensando ya no en tres sino en cuatro tripulantes, Gus se encargó de crear los espacios necesarios para que podamos guardar nuestras cosas de la mejor manera posible, aprovechando el lugar al máximo. Ahora tenemos mas espacio, menos desparrame de ropa y materiales por todas partes y quedó mucho mas lindo de lo que jamás hubiera imaginado que pudiera quedar, considerando que Gus tenía cero experiencia en carpintería.
Acá algunas imágenes del proceso:
Listo para partir!
Ahora estamos en nuestra primera parada, Rosario, que ya se ha convertido en una tradición como punto de entrada y salida de Buenos Aires, donde siempre nos recibe nuestro gran amigo Eugenio con los brazos abiertos. Andamos apurados pues la panza crece imparable y ya falta poco para que el esperado hermanito de Nehuén nazca. Si todo sale bien, y tengo fe de que así será, será un bebé Salteño pues pensamos ir a esperarlo al hermoso pueblito de Cafayate, para después continuar con nuestro periplo hacia el norte, lo mas que se pueda.
Nada en este viaje sería posible sin el apoyo y la ayuda incondicional que recibimos de nuestras familias, amigos y desconocidos que se transforman en amigos. Por eso estaremos siempre en deuda con todos ustedes y les dedicamos todos nuestros logros! La satisfacción de lograr una meta creo que es algo que nos mueve a todas las personas y no puedo explicar el orgullo que siento de lo que ha logrado Gus a punta de empeño y fuerza de voluntad. Realmente la lección es que uno puede lograr todo lo que se propone si está abierto a las oportunidades, sabe recibir ayuda humildemente y pone todo de su parte.
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