viernes, 10 de febrero de 2012

Lima - Arequipa, ida y vuelta

La segunda semana de enero estábamos listos para volver por la kombi, y según el mecánico arequipeño, ella también estaba lista para que la pasemos a buscar. Cargamos con nuestras pilchas y nuestros hijos y volvimos en micro hasta Arequipa, un viaje que a ninguno de los dos nos entusiasmaba demasiado hacer, pero no había vuelta que darle. La salida no fue todo lo simple que habíamos esperado ya que el mecánico aún no había hecho la prueba de emisión de gases, y cuando la realizó con todos nosotros presentes en su taller, todavía no daban las cifras necesarias para pasar el maldito el examen. Según lo que nos dijo, nuestro carburador no estaba en condiciones de ser regulado para lograr dichas cifras, y probando con otro que él tenía ahí, tampoco tuvimos éxito. Lo queríamos estrangular, nuestra idea era solucionar todo a la distancia para no tener que pasar tiempo en el taller con los niños, pero como suele suceder, las realidad no correspondió con lo que nos habíamos imaginado. Fue así que nos vimos en la misma situación que el primer día, aparentemente no había otra solución más que comprar un carburador nuevo o que alguien nos preste uno para presentarnos a la revisión técnica y devolvérselo después. Como no conocíamos a nadie en Arequipa nos comunicamos con el presidente del club de aficionados de VW en Lima (CAVE) para que nos pase el dato del CAVE arequipeño y ver si alguien se apiadaba de nosotros y nos prestaba su carburador para pasar la revisión y devolvérselo después. Nos pasó el teléfono del presidente del club en Arequipa y este nos contactó con alguien que nos dio una solución mucho mas simple para pasar la revisión técnica, pero no del todo legal, así que por eso no entraré en mas detalles para no meter a nadie en problemas.

Con el papel AL FIN en la mano dejamos las montañas y partimos ese sábado hacia Camaná, en la costa de Arequipa. En Camaná nos esperaba la amorosa familia de una buena amiga mía, con quienes compartimos lindos momentos y nos hicieron sentir parte de su familia todo el tiempo. Nos quedamos varios días, trabajando, yendo a la playa y disfrutando hasta que llegó el momento de seguir camino.

En nuestra ruta hacia Lima pasamos por la hermosa y tranquila playa de Puerto Inca, que como su nombre indica, según cuenta la leyenda era el balneario del máximo soberano del imperio incaico, y constituía en esos tiempos un nexo entre la costa y la sierra. Seguimos caleteando por Paracas, Cerro Azul y Punta Hermosa, para llegar a Lima casi dos semanas después de habernos ido. La kombi entonces, volvió oficialmente a la ciudad desde donde partió hace más de un año y medio y luego de darse la vuelta hasta Tierra del Fuego! Hoy, a casi un mes de haber llegado, seguimos acá porque por suerte nos cayó trabajo y porque seguimos implementando la kombi para que Antú tenga su propia cunita en la cabina del conductor. Mañana celebramos el cumpleaños número 3 de Nehuén y pasado nos volvemos a trepar a nuestra Verdolaga rumbo al norte, sin ninguna meta fija por el momento, sólo las ganas de seguir viajando, seguir conociendo y esperanzados en llegar, al menos, hasta el caribe.









1 comentario:

Graciela Farré dijo...

Vamos chicos adelante que lo van a lograr!!! Buen Viaje!!!!