Dejamos Río Gallegos un poco hastiados del tedio que nos produjo esa ciudad sin encanto. Tuvimos que quedarnos varios días para que a Nehuén se le pase un resfrío que traía de Tierra del Fuego y que amaine un poco el frío que por esos días se había puesto demasiado crudo como para dormir con un niño con tos y mocos en la combi. En el camino hacia El Calafate la combi había recalentado y tenía problemas para acelerar, así que lento pero seguro, y como era todo de bajada, logramos llegar al pueblo sin mayores contratiempos. Al día siguiente, a primera hora fuimos en búsqueda del algún mecánico que la pueda revisar. Encontramos a un viejito mecánico que nos aseguró que el problema era el platino y una vez que lo reguló, la combi volvió a su andar acostumbrado. Estuvimos varios días yendo y viniendo en El Calafate, trabajando el la feria de artesanos, donde nos habían dado una semana, y durmiendo en un estacionamiento para autos de alquiler bastante lindo, afuera de un grifo (estación de servicio). Así que luego de unos días decidimos que ya era hora de ir a conocer el gran atractivo del lugar y nuestra razón de estar allí: el glaciar Perito Moreno. Apesar de la mala noche que pasamos por el mal tiempo que nos agarró en la puerta del parque nacional, el paseo fue algo inolvidable y espectacular, difícil de resumir en palabras. Mientras te vas acercando al glaciar todo comienza a parecer irreal de lo imponente y majestuoso que es. Las imágenes bastan para describir nuestra experiencia:
La naturaleza crea maravillas inimaginables, y no entiendemos porqué al ser humano no le basta y constantemente busca superalas, en ese afán del ego que sólo destruye para crear un mundo cada vez más tóxico y artificial. Nehuén en todo momento se refería al glaciar como "hielo grande" y quedó tan impactado que hasta entre sueños le escuché decir esas palabras. Contentos con tamaña experiencia y agotados de recorrer el parque durante horas para ver desde todos los ángulos como el hielo se desprendía y caía al agua con el estruendo de fuegos artificiales, emprendimos la vuelta al Calafate para seguir con unos días más de feria. Pero en el camino el motor hizo un sonido horrible e inmediatamente supimos que algo feo había pasado. La combi comenzó a andar muy lenta, se apagó y no volvió a arrancar más. Al par de minutos un auto se frenó al lado, repleto de viejitos que preocupadísimos con nuestra situación ofrecieron su ayuda pero no era mucho lo que podían hacer por nosotros. Pararon a una camioneta que no nos quiso remolcar pero que se comprometió a enviarnos una grúa apenas llegaran al Calafate. La grúa nunca llegó y esa noche dormimos en la ruta. Al día siguiente, apenas escuchamos los primeros autos pasar, Gus salió a frenar alguna camioneta que nos pueda remolcar hasta el pueblo, apenas estábamos a 30 km. Felizmente la primera que frenó nos llevó y sin mayores problemas nos dejó en una zona de talleres mecánicos. Encontrar un mecánico dispuesto a ayudarnos y que no tuviera demasiada "vibra" de estafador nos costó muchísimo. La misión nos llevó todo el día recorriendo Calafate, que es mil veces más grande de lo que uno puede percibir a primera vista. Al día siguiente, a última hora encontramos a uno medianamente decente y dejamos la combi para hacer el diagnóstico de la fatalidad: se habían fundido varias partes del motor, y la única alternativa aparentemente era enviar el motor entero a un rectificador de volkswagen en buenos aires por encomienda. Además del tiempo, el trabajo nos saldría como mínimo 6000 pesos, sin contar los repuestos. Creo que llegamos otra vez a ese punto en el que como las cosas no pueden ser peores, nuestra única salida para mantener la cordura fue comenzar a reírnos de la situación. Por un momento envidié sanamente a mi hijo que seguía sus juegos en el taller del mecánico como si todo anduviera de maravillas, ajeno a todo tipo de contratiempos. Ahora además de todo teníamos un problema habitacional: había que encontrar urgente un lugar donde vivir durante mínimo un mes, y que no nos descalabre tanto el presupuesto. Por suerte y para nuestro alivio, esa misma noche nos enteramos que Mauricio, un colega de la feria, y su mujer, se habían apiadado de nuestra situación y nos invitaban a su pequeña casa a compartir con ellos la vida hasta que nuestros problemas estuvieran solucionados.
Para hacerla corta, al final no hubo que hacer la movida de la encomienda porque gracias al Universo otra chica que tenía una combi en el mismo taller en una situación igual de crítica a la nuestra, consiguió el contacto de un viejito experto en VW viejos en Río Gallegos y fue con él que terminamos haciendo el trabajo. Igualmente la cosa se extendió muchísimo porque repuestos que tenían que venir de Baires demoraron en llegar más de lo acordado, luego hubo que esperar otros que no vinieron, y entre idas y venidas este es el tiempo que finalmente nos terminamos quedando aquí. Gracias a Mauricio y a Verónica, que nos dieron un cálido refugio, no morimos de frío ni de depresión, y a pesar de que es difícil convivir en un lugar tan estrecho, y con dos niños, creo que lo llevamos bastante bien y estamos saliendo habiendo aprendido una tonelada de cosas. Una vez más dentro de lo malo que nos pasó, hicimos el ejercicio de reconocer lo bueno que sacamos de esta experiencia:
☀ Felizmente nos pasó a 30 Km del Calafate y no en un camino de tierra que pensábamos hacer para salir nuevamente a la costa. Creo que en ese caso hubiéramos tenido que abandonar nuestro hogarcito rodante y seguir a dedo.
☀ Felizmente nos pasó después de la temporada, con plata en el bolsillo, y no antes.
☀ Por suerte en el Calafate aún podíamos seguir trabajando, otros pueblos no son tan turísticos.
☀ El clima mejoró durante un par de semanas y dejó de estar tan gélido. Ahora que nos estamos yendo está comenzando a enfriar seriamente.
☀ Tuvimos mucha suerte de tener un amigo que tiene una tienda de repuestos en Buenos Aires (el buen Roberto), lo que nos facilitó la tarea de conseguir repuestos enormemente. Además de tener una familia amorosa allá que hace hasta lo imposible por ayudarnos cada vez que tenemos problemas.
☀ Gus aprendió una nueva táctica para vender nuestras artesanías en centros urbanos abordando a las chicas que trabajan en los locales, y eso nos da una tranquilidad enorme al emprender la vuelta totalmente fuera de temporada porque encontramos un nicho del mercado nada explotado y que puede funcionar en todas partes.
☀ Vimos muchas películas e hicimos pizzas en la casa de los chicos.
☀ La combi se irá totalmente rejuvenecida ya que las partes caducadas han sido hechas a nuevo así que esperemos que no le vuelva a pasar algo tan desastroso jamás de los jamases.
☀ Ejercitamos (mucho) la paciencia, cosa que nunca está demás.
Lo malo es que como nos ganó la temporada no iremos a la zona del Bolsón y de los siete lagos que la verdad, era la que más me entusiasmaba de todo el viaje. Pero como siempre, vivamos donde vivamos, regresaremos por la familia que nos espera a Argentina, así habrá oportunidad de conocer esos lugares que deben ser alucinantes. Y por lo pronto, tenemos los lugares mas remotos cubiertos.
Lo más lindo es que nos agarró el Otoño con sus hermosos colores y Nehuén, que normalmente se la pasa mas entre los grandes, tuvo en Lauti (Lautaro) un amigo con quien compartir, jugar (y pelear) las 24 horas del día.
La mejor noticia del mundo la dejé para el final: un integrante más se sumó a la tripulación y lo que venimos soñando hace mucho se hizo realidad: Nehuén será hermano mayor en Octubre.
2 comentarios:
Sol, como siempre hermoso tu relato!! Qué el viaje, que retoman, sea buenísimo!! Acá los estaremos esperando ansiosos!!
Un beso grande!!
FELICITACIONES DE NUEVO SOL!!! Y Q LINDO TU BLOG!!! ME ENCANTA... es como leer un libro :). Pero espero q ahora todo esté bien con el VW y puedan seguir sin problemas! Les deseo lo mejor en lo q se venga. Mantenganme al tanto por el blog lo veré de ahora en adelante muy seguido ;) besos a los 4! :)
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